El tratamiento de infestaciones de chinches de la cama (Cimex lectularius) con los tradicionales insecticidas sintéticos se enfrenta a dos cuestiones complejas: la creciente resistencia de las chinches a los insecticidas y el creciente interés de los clientes en soluciones ecológicas para el control de plagas, tanto en términos de utilizar biocidas naturales como de aplicar un concepto de Control Integrado de Plagas (CIP). Pero, ¿es posible controlar infestaciones de chinches sin químicos sintéticos?.

El estudio de mercado  "State of the Naturals Market", realizado en EEUU recoge una encuesta hecha en 2018 a profesionales del control de plagas de aquel país, preguntándoles cuáles son las tres plagas que es más probable que traten con productos ecológicos. Hormigas, cucarachas, mosquitos y otros insectos quedaron muy por delante de las chinches de la cama. Sólo un 18% de los profesionales clasificaron a las chinches entre las plagas que tienen más probabilidades de tratar con este tipo de productos.

Aunque la importancia de los enfoques no químicos para el control de las chinches es conocida, seguimos confiando, y a veces únicamente,  en la aplicación de biocidas sintéticos para controlar las infestaciones.

No obstante, la entomóloga Sydney E. Crawley, de la Universidad de Kentucky (EEUU), expone en la revista PCT que estudios recientes muestran que los métodos de control no químicos pueden funcionar bien para el control de las chinches, especialmente en infestaciones de bajo nivel. 

La eliminación mecánica de las chinches, los tratamientos térmicos o la colocación de trampas de monitorización son algunas de las acciones viables para controlar las chinches, que, con el aumento de la resistencia a los insecticidas sintéticos y la evolución de las preferencias de los clientes por tratamientos más ecológicos, pueden ser alternativas al enfoque tradicional de aplicar únicamente tratamientos químicos.

Pero, eso si, hay que educar al cliente en el tema, ya que la solución ecológica requiere esfuerzo y tiempo.

Métodos de control no químico

Además de un cliente bien informado, el éxito de los programas de tratamiento no químico requiere de una ejecución adecuada de los métodos de control. Crawley comenta algunos de los enfoques no químicos más comunes, con sus ventajas y desventajas. 

  • Eliminación de artículos infestados: la eliminación de muebles muy infestados, que es una forma rápida y sin químicos de reducir la cantidad de chinches presentes, debería decidirse de forma conjunta entre el cliente y el profesional del control de plagas, ya que en la mayoría de casos no es necesario desechar los artículos infestados. Si finalmente se decide tirar el artículo, primero hay que eliminar de éste el máximo posible de chinches y envolver el artículo para evitar que las que queden no puedan expandirse. Asimismo, el mueble debe entregarse a la gestión de residuos marcado con la indicación de la presencia de chinches, para prevenir nuevas infestaciones. 
  • Trampas de monitorización: Se aconseja informar al cliente de la importancia de colocar trampas de monitorización, que se consideran más fiables que la inspección visual y contribuyen significativamente a la eficacia del programa de CIP. El técnico en control de plagas debería colocar estos elementos para garantizar que se usen e instalen correctamente, y debería planificar realizar inspecciones de las trampas a intervalos regulares para detectar la posible actividad de las chinches. 
  •  Uso de fundas en colchones y somieres: Utilizar fundas especificas para evitar que las chinches puedan acceder al colchón y al somier es también una forma útil de controlar las poblaciones de estos insectos. Eliminar las chinches de una cama infestada requiere mucho tiempo y además se producirán reinfestaciones fácilmente con nuevas chinches que se desplacen a la busca de su necesaria ingesta de sangre.
    Una funda adecuada no debe permitir que las chinches entren, salgan o se alimenten a través de ella. Debe poder cerrarse a la perfección en la zona de la cremallera, sin dejar espacios por donde puedan entrar las chinches más pequeñas. El precio de una buena funda puede ser alto, pero usar una funda inadecuada dificultará el tratamiento y brindará una falsa sensación de seguridad, tanto para el técnico como para el cliente. 
  • Aspiración: Realizar aspiraciones frecuentes en las zonas donde puedan refugiarse reducirá la cantidad de chinches presentes y de sus huevos. Es importante tener en cuenta que la aspiración, por sí sola, no eliminará una infestación y es más eficaz en combinación con otros métodos no químicos.
    Idealmente, el aspirador utilizado durante el tratamiento debe reservarse sólo para la eliminación de chinches, y debe estar dotado con filtros que eviten la dispersión de alérgenos por la vivienda. Se deben aspirar las chinches visibles y sus huevos, así como el suelo alrededor de la cama, cualquier mueble tapizado en la habitación, los zócalos y las grietas o agujeros que puedan estar infestados. Después del tratamiento es importante inspeccionar la aspiradora para asegurarse de que no hay insectos o huevos en la manguera o alguna grieta del aparato. Las chinches aspiradas pueden matarse aspirando gel de sílice u otro desecante. Los filtros deben lavarse o desecharse sellados después de usarlos. Este método es ideal para eliminar gran cantidad de chinches de una sola vez. Sin embargo, requiere mucho trabajo y la compra de una aspiradora únicamente para tratar las chinches. 
  • Vapor y calor: La aplicación de vapor a 76ºC o más matará a las chinches y a los huevos por contacto. Es recomendable utilizar un vaporizador con baja emisión de humedad para evitar el crecimiento de moho en la superficie de las telas tratadas. La salida de vapor debe sostenerse directamente sobre la superficie objetivo, para garantizar que la temperatura alcance un nivel letal, lo que puede comprobarse con un termómetro de infrarrojos. Por otra parte, si el cliente puede permitirse un tratamiento térmico de la estancia, esta sería otra opción no química viable pero más cara. Sin embargo, incluso los tratamientos de calor más completos pueden pasar por alto algunas chinches. Sin un pesticida sintético para hacer el trabajo residual, encontrar y eliminar chinches rezagadas puede ser difícil. Las trampas de monitorización se pueden utilizar en este caso para complementar las inspecciones visuales.

Cada uno de estos métodos mata a las chinches de manera efectiva, pero no ofrece un efecto residual y puede requerir mucho trabajo. Por lo que es muy recomendable planificar el tratamiento teniendo en cuenta el presupuesto, los hábitos del cliente y su predisposición a tareas asociadas a los tratamientos no químicos, como pueden ser el desplazamiento frecuente de muebles, las aspiraciones regulares o el mantenimiento de sus pertenencias.

Química ecológica

Una opción tentadora para satisfacer la demanda de tratamientos más respetuosos con el medioambiente y la salud puede ser la elección de un biocida de bajo riesgo para tratar las chinches. Pero atención, antes es importante verificar que el producto se haya probado adecuadamente para garantizar su efectividad.

Si bien existen pocos estudios revisados por expertos sobre la eficacia de los plaguicidas ecológicos contra las chinches, existen algunas pruebas que indican que muchas de las fórmulas ecológicas no están a la par con los sintéticos en lo que se refiere a eficacia y actividad residual, lo que puede suponer un reto utilizarlos con éxito. Otras posibles desventajas son un coste más alto y experiencias sensoriales negativas, como el olor o las manchas producidas por la fórmula.

Así que, aunque los clientes sean receptivos a los productos ecológicos, puede valer la pena investigar más a fondo si están dispuestos a preferirlos incluso cuando la eficacia no es equivalente a una fórmula sintética.

Aparte, ante las limitaciones de las fórmulas ecológicas, una buena opción química con biocidas de bajo riesgo para controlar las chinches es la aplicación de polvos de tierra de diatomeas o gel de sílice amorfo. La formulación en polvo ofrece una actividad residual que las formulaciones líquidas pueden no tener. Aunque el gel de sílice es técnicamente sintético, se considera no tóxico, no inflamable, no reactivo y estable. Los clientes que buscan un enfoque completamente no sintético podrían usar la tierra de diatomeas, aunque se les puede informar sobre el riesgo muy bajo para humanos y animales del gel de sílice y sobre su eficacia superior en el control de las chinches.

Con el aumento de las chinches resistentes a los insecticidas y una mayor preocupación de los clientes respecto al uso de pesticidas sintéticos, parece que es el momento perfecto para desarrollar estrategias ecológicas efectivas para el control de las chinches.

Fuente: PCTonline

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